
¿Tiene que doler para ser trascendido realmente un conflicto? ¿Tiene que doler el enfrentamiento al desapego? Me lo pregunto después de tanto tire y afloje con la aceptación a la muerte. Pero también después de tantos años normalizando la violencia, porque un poco tiene que ver con como vamos constituyendo la idea de la realización. Sobre todo desde perspectivas como la meritocracia, el esfuerzo, el sacrificio, no pain - no gain, discursos que van sosteniendo instintivamente un poco aquella inospita creencia de que si no cuesta o si no duele, no es real.
Lo real nuevamente más cerca del espectro de lo tangible que de aquello que escape a la percepción empírica de las cosas. Si la distancia entre mí experiencia de lo real y lo corpóreo es desproporcional a la distancia entre lo experimentble y lo abstracto, comienza a constituirse una enajenación con aquellas percepciones metafísicas.
Lo mental, que ha aprendido a camuflarse con tanta facilidad entre los pasillos de materialidad, comienza a constituirse como el engranaje sólido de un mecanismo repleto de puntos ciegos y cortocircuitos.
Mente encarcela. Materia gana. Un pilar más se constituye de concreto en la estructura del antropocentrismo. Lo real es ahora parte de un espectro reducido por dónde no logra entrar gran parte de la información a disposición de nuevos procesos evolutivos más libres y livianos.
Hay incorporación de aprendizaje por fuera del sufrimiento ____________
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